Una de las primeras anécdotas que me contaron cuando recién entré a trabajar a la Tesorería General del Estado fue esta:
Fermín que al final de sus días llegó a ser uno de los agentes de tránsito más experimentados del Gobierno del Estado, en sus mocedades, entró a trabajar de servidor público y lo destinaron a una "Recaudación de Rentas" en un municipio alejado de la capital.
El recaudador, lo comisionó para que fuera a arreglar un "asunto" fuera de la oficina.
Al poco rato de la salida de Fermín, que llega don chicho el auditor y empezó a revisar la documentación, el recaudador nervioso por la ausencia de Fermín y quizá también por el encargo, a cada rato se asomaba a la puerta para ser el primero en encontrarse con Fermín y que Don Chicho, no se diera cuenta que lo había comisionado para extorcionar a un causante.
Por fin, apareció Fermín cabresteando (halando con una reata) una vaca, el corrupto recaudador pensó sin más ni más que Fermín se había dejado sobornar y nervioso, tratando de eludir a Don Chicho que lo castigaría severamente, le gritó desesperado: "De a "vaca" no Fermín"
sábado, 12 de abril de 2008
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